miércoles, 16 de octubre de 2013

Bucle en el tiempo


Si no fuera porque en nuestras vidas mortales resulta imposible, no sería descabellado afirmar que la LOMCE fue superada en gran parte hace nada menos que 43 años, exactamente en 1970, con la promulgación de la última ley franquista de Educación, la LGE, la primera de carácter comprensivo, de alcance mucho más social, compensatorio e igualador. No fue la solución definitiva –nunca lo es, por definición– y supuso una ratificación más del eslógan de Cuban según el cual toda reforma fracasa, pero en la distancia aparece mucho más progresista que la ya actual ley vigente. La noticia de la época, de promoción –llamémosle propaganda del régimen– parece que estuviera pensada para dentro de unos años, cuando los conjurados hoy para derogar la LOMCE –si es que llegan a cumplir el pacto suscrito hace poco–  expliquen por qué es necesario emprender de nuevo ese viejo rito recurrente de las reformas.
Algunas de las razones existentes en 1970 para cambiar el escenario legislativo de la educación se pueden oír en este vídeo de la época, y hoy vuelven a ser las mismas:
  • "El fracaso de unas pruebas y de unos sistemas que sitúan, de cada 100 matriculados en la Enseñanza Primaria, a 27 en la Enseñanza Media y únicamente a 3 en la Universidad".
  • "Coexistencia de dos sistemas educativos, uno para los hijos de familias acomodadas y otro para los sectores sociales menos favorecidos".
  • "Todavía están próximos a nosotros los defectos del memorismo, ligados a exámenes basados en lo que el alumno recuerda y no en lo que sabe".
  •  "Desaparición de las temidas reválidas".
La LOMCE nos ha llevado a los años 60 del siglo XX. Un gobierno de la democracia nos ha traído una ley de educación que un gobierno del dictador Franco superó hace mucho, con argumentos semejantes a los que hoy usamos para rechazar este despropósito clasista, segregador, discriminatorio y antipedagógico.