jueves, 3 de octubre de 2013

No puede ser ignorancia


No, yo no creo que el señor Ministro sea un ignorante, como he leído recientemente por ahí sobre Wert.
Por poco que haya puesto de su parte la naturaleza, el haber nacido en una familia de posibles, estudiado en colegios de pago, haber terminado una carrera universitaria, enseñado, viajado y dirigido empresas, me impide tomarme en serio semejante afirmación con ínfulas de insulto. Además, que en las tertulias televisivas debe de aprenderse mucho.
Tampoco me parece que deba considerarse ignorante al ministro Soria solo por afirmar en público y ante las cámaras que el meridiano de Greenwich pasa por Canarias. Un despiste lo tiene cualquiera, y más si el examen es oral. Si acaso, imprudente por no haberlo consultado con alguno de los muchos asesores que le pagamos para que no cometa errores sin importancia. Por otra parte, el desliz no es tan grave; nada comparado con el hecho de que los aspirantes a maestros no sepan (eso sí que es ignorancia) qué provincias baña el Ebro, porque los futuros docentes deben conocer lo que después enseñarán, porque, al fin y al cabo, los ríos pueden tocarse y un meridiano es una convención que nadie ha visto jamás, y porque hacerlo pasar por Canarias no tiene efectos importantes si se obvia el hecho de que organiza los horarios con los que vivimos.
No puede ser. La pretendida ignorancia de Wert no es tal. Prescindir de los conocimientos científicos y técnicos actuales, de informes y voces autorizadas, para organizar todo un sistema educativo, no es más que poner el conocimiento al servicio de cierta ideología. Lo extraño es que le guste tan poco esa palabra y que quienes le apoyan en silencio sean incapaces de admitir que se trata de ideología y que coincide con la suya. Otro día trataré de comprender si en estos casos sí se trata de ignorancia.
Publicado en Periódico Escuela el 3 de octubre de 2013