jueves, 5 de septiembre de 2013

Como los cangrejos

Antonio Vallejo-Nájera, en un trabajo de 1939 titulado “Psiquismo del fanatismo Marxista”, afirmaba que “La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan socialmente los mejores”.
Sería una simpleza si no hubiera justificado atrocidades como la llamada “reeducación de los vencidos” o el robo de niños en los primeros años del franquismo. Hoy eso no se da; hoy muchos creen a pies juntillas semejante teoría, pero descartan que se trate de una evidencia científica.
Seguramente portador del gen rojo que buscaba el psiquiatra franquista, no he podido evitar establecer una relación hipotética entre tan antigua afirmación y las políticas sociales actuales. ¿Será para quebrar el régimen democrático por lo que el criterio para obtener beca no va a ser la renta, sino la nota, pese a que el mismísimo Consejo de Estado ha manifestado que el decreto de becas y ayudas es injusto, y aunque haya instado al Gobierno a que permita que “las personas que carezcan de medios económicos puedan estudiar igual que el resto sin exigirles una infalibilidad que no se exige a los demás”? ¿Será ésa la razón de que en Andalucía se puedan estudiar dos carreras con lo que cuesta una en Madrid? ¿Explica eso el hecho de que 54 colegios segregacionistas serán subvencionados, amparándose las administraciones en que las sentencias en contra dictadas por los tribunales no son firmes?
De ser así, no me escandalizaría tanto la subsistencia de tan rancio pensamiento como la connivencia de las clases medias empobrecidas y las populares precarizadas si no tratan de impedir la marcha atrás y el regreso del régimen aristocrático a que aspiraba Vallejo.
Publicado en Periódico Escuela el 5 de septiembre de 2013